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Guía para tutores

Soplo cardíaco en perros y gatos

Le escucharon un soplo a tu mascota y te fuiste a la casa con más dudas que respuestas. Esto es lo que significa realmente, y qué corresponde hacer ahora.

«Tiene un soplito». Muchas historias cardiológicas empiezan con esa frase, dicha al pasar en un control de vacunas. Y casi siempre el tutor se va con la misma pregunta sin responder: ¿eso es grave o no?

Qué es un soplo, en simple

La sangre, cuando circula normalmente, hace poco ruido. Un soplo es el sonido que aparece cuando ese flujo se vuelve turbulento — porque pasa por una abertura más estrecha de lo normal, porque se devuelve por una válvula que no cierra bien, o porque circula más rápido de lo habitual.

Lo importante: un soplo es un hallazgo, no un diagnóstico. Es el equivalente a escuchar un ruido raro en el motor del auto. Te dice que hay algo que mirar. No te dice qué es, ni cuán urgente.

Los seis grados (y por qué no son la gravedad)

Los soplos se gradúan del I al VI según su intensidad al escucharlos con estetoscopio:

Grado I

Muy suave. Cuesta oírlo; a veces solo se percibe tras escuchar varios segundos en una sala en silencio.

Grado II

Suave, pero se escucha de inmediato al apoyar el estetoscopio.

Grado III

Moderado. Fácil de oír, sin frémito (vibración palpable).

Grado IV

Fuerte, aún sin frémito palpable en la pared del tórax.

Grado V

Fuerte y con frémito: se siente la vibración con la mano.

Grado VI

El más intenso: se escucha incluso separando levemente el estetoscopio del tórax.

Aquí viene lo que casi nadie explica: el grado mide cuán fuerte suena, no cuán enfermo está el corazón. Un soplo grado II puede corresponder a una enfermedad que ya requiere tratamiento, y un grado IV puede llevar años estable sin necesitar ningún fármaco. En los gatos la desconexión es todavía mayor. Por eso graduar un soplo sirve para describirlo y seguirlo en el tiempo — no para decidir el pronóstico.

Qué puede haber detrás

Las causas más frecuentes en perros se agrupan en tres familias:

  • Enfermedad valvular degenerativa (sobre todo de la válvula mitral). Es la causa más común en perros pequeños y medianos de edad media a avanzada — poodle, cocker, dachshund, cavalier, maltés y mestizos de ese porte. La válvula se engrosa y deja de cerrar bien, y parte de la sangre se devuelve.
  • Enfermedad del músculo cardíaco, como la cardiomiopatía dilatada, más propia de razas grandes y gigantes (doberman, gran danés, bóxer). Aquí el corazón se dilata y pierde fuerza de contracción. Puede haber enfermedad importante con un soplo muy discreto o incluso sin soplo.
  • Cardiopatías congénitas, presentes desde el nacimiento (estrecheces valvulares, conductos que debían cerrarse al nacer). Se sospechan cuando el soplo aparece en un cachorro.

Y existe una cuarta categoría que conviene conocer: los soplos fisiológicos o inocentes. Son soplos suaves, frecuentes en cachorros en crecimiento, que no responden a una enfermedad estructural y que muchas veces desaparecen solos. También puede haber soplos asociados a anemia, fiebre o hipertiroidismo — situaciones en las que el corazón está sano pero la sangre circula distinto.

Los gatos merecen un párrafo aparte

En cardiología felina la auscultación es todavía menos confiable, y esto sorprende a mucha gente: un gato puede tener una enfermedad cardíaca importante sin ningún soplo audible, y al revés, puede tener un soplo evidente con un corazón estructuralmente sano. La cardiomiopatía hipertrófica —la enfermedad cardíaca más frecuente del gato— puede avanzar en silencio, sin tos y sin síntomas, hasta descompensarse de golpe.

Por eso, en gatos, el peso del diagnóstico recae aún más en la imagen que en el estetoscopio.

El examen que responde la pregunta

La ecocardiografía Doppler color es el examen que convierte «tiene un soplo» en un diagnóstico con nombre y apellido. Es una ecografía del corazón latiendo, con un mapa de color que muestra hacia dónde y a qué velocidad se mueve la sangre. Permite ver qué válvula está comprometida, medir cuánto se agrandaron las cámaras y cuantificar la fuga.

Eso es lo que define las dos cosas que de verdad te importan: si hay que tratar hoy y cada cuánto hay que controlar. Iniciar un fármaco demasiado pronto no ayuda; hacerlo tarde cuesta calidad de vida.

Los otros dos exámenes responden preguntas distintas y no se reemplazan entre sí. El electrocardiograma es el único que caracteriza el ritmo: es el examen de las arritmias y de los desmayos. La radiografía de tórax muestra el pulmón y el tamaño general de la silueta cardíaca, y es clave cuando la pregunta es si hay edema. Ninguno de los tres sustituye a los otros.

Señales que no conviene dejar pasar

Respiración rápida mientras duerme

Cuenta cuántas veces se levanta el tórax en un minuto con tu mascota dormida y tranquila. De forma sostenida sobre unas 30 respiraciones por minuto, avísale a tu veterinario. Es el indicador casero más útil que existe y no cuesta nada.

Tos que aparece o empeora de noche

Especialmente si es seca y se gatilla al emocionarse o al beber agua.

Cansancio nuevo en el paseo de siempre

Que se quede atrás o quiera devolverse antes es un cambio que vale la pena contar.

Desmayos o tambaleos

Un síncope nunca es normal y obliga a descartar una arritmia.

Abdomen que se ve más abultado

Puede reflejar acumulación de líquido asociada a insuficiencia cardíaca derecha.

Encías o lengua azuladas

Es una urgencia: acude de inmediato a un centro veterinario.

Entonces, ¿qué hago ahora?

Si el soplo apareció en un control de rutina y tu mascota está bien, no es una urgencia: es una cita pendiente. Agenda una evaluación cardiológica con calma, sin esperar a que aparezcan síntomas — porque cuando aparecen, el corazón lleva un rato compensando.

Si además notas alguna de las señales de arriba, especialmente respiración rápida en reposo o desmayos, no lo dejes para el mes siguiente.

Y mientras tanto, haz una cosa simple y gratis: cuenta la frecuencia respiratoria de tu mascota mientras duerme, un par de veces por semana, y anótala. Ese número, seguido en el tiempo, vale más que muchas descripciones — y a tu veterinario le dice muchísimo.

Esta guía tiene fines orientadores y no reemplaza la evaluación presencial de un médico veterinario. Cada paciente es distinto y solo un examen clínico permite establecer un diagnóstico.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntan

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A mi perro le detectaron un soplo. ¿Es grave? +

Un soplo indica flujo turbulento, no un diagnóstico. Puede ser inocente o la primera señal de una enfermedad valvular. El grado que escucha el estetoscopio no siempre refleja la gravedad real: solo una ecocardiografía Doppler color muestra qué lo causa y si requiere tratamiento hoy.

¿Cuánto cuesta una ecocardiografía Doppler color para mi perro o gato? +

La ecocardiografía Doppler color tiene un valor de $64.000. Ese precio corresponde al examen y no incluye la consulta con especialista. Para realizarla necesitas la orden médica de tu veterinario tratante, quien revisará el resultado y tomará las decisiones del tratamiento.

¿Atienden gatos o solamente perros? +

Atendemos perros y gatos. La cardiología felina tiene particularidades importantes: un gato puede tener una enfermedad cardíaca significativa sin soplo audible, y también un soplo sin enfermedad. Por eso en gatos la ecocardiografía tiene un peso diagnóstico aún mayor que la auscultación.

¿Necesito una derivación de mi veterinario para tomar hora? +

Para la consulta cardiológica no necesitas derivación: puedes reservar directamente. Para los exámenes —electrocardiograma y ecocardiografía Doppler— sí debes presentar una orden médica de tu veterinario tratante, porque el valor no incluye la interpretación por parte de nuestro especialista.

¿Le escucharon un soplo a tu mascota?

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